Bollos irresistibles con streusel de frambuesa
No hay nada mejor que unos bollos suaves y mantecosos rellenos de frambuesas ácidas y cubiertos con un crujiente streusel. Un solo bocado y es imposible parar: perfectos para el desayuno, como merienda o simplemente para acompañar una taza de café.
Ingredientes
Para la masa:
-
500 g de harina de espelta (tipo 650)
-
80 g de azúcar de caña
-
una pizca de sal
-
40 g de levadura fresca
-
250 ml de agua tibia
-
1 huevo
-
80 g de mantequilla (derretida y ligeramente enfriada)
Además:
-
1 huevo (batido, para pintar los bollos)
Relleno:
-
frambuesas (frescas o congeladas)
Streusel:
-
80 g de harina
-
50 g de azúcar
-
50 g de mantequilla fría
Instrucciones
1. Prepara el entrante
Vierta agua tibia (no caliente) en un bol. Añada la levadura desmenuzada, 1 cucharada de azúcar (de la cantidad medida) y 2 cucharadas de harina. Remueva y deje reposar de 10 a 15 minutos, hasta que empiece a espumar.
2. Prepara la masa
En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. Añade la masa madre preparada y el huevo, y mezcla. Incorpora la mantequilla derretida y amasa durante 8-10 minutos hasta que la masa esté suave y elástica. Cubre el bol con un paño y deja levar en un lugar cálido durante aproximadamente una hora, hasta que duplique su tamaño.
3. Prepara el streusel
En un bol, mezcla la harina y el azúcar. Añade la mantequilla fría cortada en cubos y frótala con los dedos hasta que quede desmenuzada.
4. Dar forma a los bollos
Desgasifica la masa levada y divídela en 10 porciones. Forma una bola con cada una y colócalas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Aplana ligeramente el centro (por ejemplo, con la base de un vaso). Pinta los bordes con el huevo batido, añade frambuesas en el centro y espolvorea generosamente con streusel.
Si utiliza frambuesas congeladas, no las descongele previamente.
5. Hornear
Deja reposar los bollos durante otros 15-20 minutos para que suban ligeramente. Hornea en un horno precalentado a 200 °C (390 °F) durante 15-20 minutos, hasta que estén dorados.
Se disfrutan mejor ligeramente tibios, aunque siguen siendo suaves y esponjosos incluso al día siguiente, ¡si es que queda alguno!